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El primer Hospital de San Lázaro: su fundación y destrucción por Nuño de Guzmán

La conquista de América no solo significó guerras y alianzas políticas. También trajo enfermedades y una reorganización de la sociedad. Entre los primeros esfuerzos institucionales para atender a los enfermos estuvo el Hospital de San Lázaro de la Ciudad de México, destinado a personas con lepra. Su historia va más allá de la medicina: también permite comprender el miedo a la enfermedad, la asistencia religiosa y los abusos del primer gobierno colonial.

El Hospital de San Lázaro

Tras la conquista, Hernán Cortés impulsó la creación de instituciones sanitarias siguiendo el modelo de los hospitales europeos. Una de ellas fue el Hospital de San Lázaro, fundado probablemente entre 1521 y 1524 para albergar a los enfermos de lepra. La fecha exacta de su creación no se conoce.

El hospital se ubicaba en las afueras de la ciudad, cerca de la zona de Tlaxpana1. Como era habitual en los leprosarios, el aislamiento era considerado una forma de protección sanitaria para la población2. Sin embargo, la institución tuvo una vida muy breve.

Lepra, aislamiento y abandono

Durante la época colonial, la lepra era una de las enfermedades más temidas y estigmatizadas. Los enfermos eran marginados y forzados al aislamiento. Sus lesiones visibles alimentaban el miedo al contagio, mientras que el conocimiento médico de la época dificultaba distinguirla de otros padecimientos de la piel.

Este lugar no fue un hospital al estilo moderno. Más bien funcionaba como un leprosario: un espacio de aislamiento y asistencia para quienes padecían una enfermedad considerada incurable. Al mismo tiempo que separaba a los enfermos del resto de la población, les ofrecía refugio y cuidado.

La Iglesia, la lepra y la atención espiritual

En muchos casos, la asistencia hospitalaria en la Nueva España reunía el cuidado de los enfermos y el acompañamiento espiritual. Estos espacios, heredados de la tradición medieval, surgieron para amparar y consolar a los pobres y responder a una obligación religiosa de servicio a Dios. La atención al cuerpo y la preocupación por la salvación del alma formaban parte de esa misma misión.3

El ejemplo de San Francisco de Asís permite comprender esa disposición a acercarse a los enfermos. En su Testamento recuerda el rechazo que inicialmente le provocaban los leprosos y cómo cambió su experiencia: «el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos». El encuentro con quienes antes evitaba quedó ligado al comienzo de su vida de penitencia.4

Los escritos de los primeros franciscanos permiten comprender el sentido religioso de esta asistencia. Motolinía, al describir la confesión de personas gravemente enfermas, explica que «la caridad demanda ayudarlos y disponer como quien está in articulo mortis para que vayan en vía de salvación». La salvación constituía el fin último de ese acompañamiento. En esa misma parte de su relato denuncia los abusos que amenazaban la vida de los indígenas y destaca la intervención de los religiosos para defenderlos. Así, la preocupación por el alma iba acompañada de una responsabilidad por la vida de las personas.5

Un gobierno marcado por abusos

Nuño de Guzmán presidía la Primera Audiencia de la Nueva España. Sin embargo, su administración pronto se volvió conocida por su brutalidad. Durante su gobierno se produjeron confiscaciones de propiedades, explotación de indígenas y persecuciones contra quienes denunciaban los abusos.

En ese contexto ocurrió la destrucción de San Lázaro. En su carta al rey del 27 de agosto de 1529, fray Juan de Zumárraga denunció los despojos cometidos por el gobierno de la Audiencia y los obstáculos que encontraba para ejercer su cargo de protector de los indígenas.6

Según su denuncia, incluso se amenazaba a los indígenas para impedir que acudieran a él con sus quejas. La carta muestra que la defensa de los habitantes y de los espacios de asistencia podía enfrentar a los religiosos con las propias autoridades.

La destrucción del hospital

Durante su presidencia de la Primera Audiencia, Nuño de Guzmán dispuso la supresión del primer Hospital de San Lázaro. Los estudios históricos recogen como justificación el riesgo de que los enfermos contaminaran el agua que abastecía a la ciudad desde Chapultepec.7 Sin embargo, también señalan que Guzmán se apropió del lugar para su uso particular8.

La denuncia de Zumárraga aporta un testimonio contemporáneo sobre lo ocurrido. En su carta del 27 de agosto de 1529 acusa al presidente de ordenar el derribo de la iglesia de San Lázaro sin autorización y de hacer construir aposentos y una huerta en el sitio.9

Más adelante solicita al rey que esas construcciones se destinen «para la iglesia y hospital de pobres, y la huerta para sembrar sus legumbres». Su pedido buscaba recuperar el espacio para una función religiosa y asistencial.10

La denuncia llegó a la Corona. Una cédula firmada por la reina Juana el 12 de julio de 1530 recoge la acusación y también la respuesta de Nuño, quien aseguraba haber construido otro hospital en un lugar más conveniente. La reina ordenó investigar si ese reemplazo existía y era adecuado. Si no se había construido, debía levantarse otro establecimiento a costa de los responsables. La cédula no confirma que el supuesto hospital de reemplazo llegara a funcionar.11

Un nuevo refugio para los enfermos

Décadas después, el médico Pedro López impulsó un nuevo Hospital de San Lázaro. En 1571 obtuvo autorización para fundarlo; otros estudios sitúan su fundación en 1572. Este establecimiento se levantó al oriente de la ciudad, en una ubicación distinta de la del hospital de Cortés.

Los restos que hoy se conservan corresponden al conjunto hospitalario posterior, fundado por Pedro López, y no al establecimiento destruido por Nuño de Guzmán. Entre ellos se encuentran el templo y algunas dependencias del antiguo hospital, documentados en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El hospital ofrecía refugio, pero vivir en él también significaba quedar separado de la comunidad. La enfermedad era objeto de miedo y rechazo por lo que, quienes la padecían podían sufrir no solo las consecuencias físicas de su enfermedad, sino también el abandono familiar y la reclusión.

Las condiciones materiales tampoco fueron siempre adecuadas. Los informes del siglo XIX describen problemas de humedad, falta de ventilación y deficiencias de limpieza, que se sumaban a la escasez de recursos. En 1862 el Hospital de San Lázaro cerró y sus internos fueron trasladados al Hospital de San Pablo.12

El legado olvidado de los enfermos de lepra

La historia del Hospital de San Lázaro muestra la dificultad de atender a quienes la sociedad había excluido. El amparo y los cuidados convivían con el aislamiento, el temor al contagio y las limitaciones de la medicina de la época.

La asistencia espiritual también formaba parte de la vida del hospital. Un inventario de 1821 registra imágenes de la Virgen de Guadalupe en las enfermerías, junto con otras representaciones religiosas destinadas al consuelo de los internos. Esa presencia permite reconocer el lugar de la devoción guadalupana en el acompañamiento de los enfermos.13

FUENTES


  1. Artículo El último refugio de la lepra, publicado en la página Revista de la universidad de México. La información se encuentra en el párrafo que dice “La Tlaxpana era…”. Sitio web: https://www.revistadelauniversidad.mx/  ↩︎
  2. Tesis de Jimena Perezblas Perez, El hospital de San Lázaro, publicado por la Universidad nacional autónoma de México. En la página 25, apartado “El primer hospital de San Lázaro” se explica que es la enfermedad de la lepra y todo lo que esta provoca. Sitio web: https://www.unam.mx/  ↩︎
  3. Artículo en PDF de Sanchez Uriarte, Vista de El Hospital de San Lázaro de la ciudad de México y los leprosos novohispanos durante la segunda mitad del siglo XVIII, publicado en Novo Hispana. La página impresa 81, primera del PDF, respalda la relación entre asistencia, caridad y religión. Sitio Web: https://novohispana.historicas.unam.mx/ ↩︎
  4. San Francisco de Asís, Testamento, 1–3. El pasaje respalda la experiencia de Asís con los leprosos; auqnue no implica que los franciscanos administraran San Lázaro. ↩︎
  5. Toribio de Benavente, Motolinía, Historia de los indios de la Nueva España, tratado tercero, capítulo III, página 102 del PDF. ↩︎
  6. Juan de Zumárraga, carta del 27 de agosto de 1529, reproducida en García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga (1881), páginas 207–209 del PDF, 29–33 del apéndice ↩︎
  7. PDF EL HOSPITAL DE SAN LAZARO (1571-1862), publicado en la página Academia Nacional de Medicina México – ANMM. La información se encuentra en el apartado 1. El primer hospital para leprosos, donde se nombra la escusa que se utilizo para quedarse con el hospital “Nuño de Guzmân suprimió el hospital y se adjudicó arbitrariamente la casa…”. Sitio Web: https://www.anmm.org.mx/  ↩︎
  8. PDF El sistema hospitalario en la Nueva España del siglo XVI. Un tema para la reflexión en el siglo XXI (2ª parte) de la Revistas médicas históricas de la página Medigraphic. La información se encuentra en el apartado IV (p. 117). El Hospital de San Lázaro donde dice “se apropió del terreno levantando… una casa de campo”. Sitio Web: https://www.medigraphic.com/newMedi/ ↩︎
  9. Juan de Zumárraga, carta del 27 de agosto de 1529, reproducida en García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga (1881), página 202 del PDF, 18 del apéndice. ↩︎
  10. Juan de Zumárraga, carta del 27 de agosto de 1529, reproducida en García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga (1881), página 211 del PDF, 36 del apéndice. ↩︎
  11. PDF EL HOSPITAL DE SAN LAZARO (1571-1862), publicado en la página Academia Nacional de Medicina México – ANMM. La información se encuentra en las páginas impresas 87–88Sitio Web: https://www.anmm.org.mx/ ↩︎
  12. Artículo Historia de la lepra en México: del siglo XV al siglo XXI, publicado en Scielo. La información se encuenta bajo el subtitulo “Siglo XIX”, en el primer párrafo. Sitio Web: https://www.scielo.org.mx/ ↩︎
  13. Artículo La vida al interior del Hospital de San Lázaro, 1821-1862 . publicado en Históricas. La información se encuentra en la pág. 134, a partir de la frase: “Para el consuelo espiritual de las internas había ...”. Sitio Web: https://historicas.unam.mx/ ↩︎

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