Las motivaciones de los franciscanos: evangelizar para conducir a la salvación
La llegada de los franciscanos a Nueva España estuvo profundamente vinculada con una concepción religiosa según la cual la misión del cristiano era acercar a las personas a Jesucristo y procurar la salvación de sus almas. Para los frailes, evangelizar no significaba solamente transmitir una serie de conocimientos religiosos, sino enseñar, predicar, bautizar, administrar los sacramentos y formar a las comunidades dentro de la fe cristiana.
Esta manera de entender la misión franciscana tenía sus raíces en las enseñanzas de San Francisco de Asís. En sus escritos aparece constantemente la necesidad de seguir a Cristo, abandonar los intereses personales, vivir al servicio de los demás y anunciar el Evangelio. La Primera Regla franciscana proponía a los hermanos vivir en obediencia, castidad y pobreza, siguiendo las huellas de Jesucristo. El fraile debía, por lo tanto, dejar de lado sus propios bienes e intereses para dedicar su vida al servicio de Dios y de los demás.
Predicar para acercar a las personas a Cristo
Una de las principales motivaciones de los franciscanos era la predicación. Para ellos, predicar era fundamental porque permitía que quienes desconocían el cristianismo conocieran a Jesucristo y comprendieran su doctrina.
La predicación estaba estrechamente relacionada con la catequesis y la formación religiosa. Los frailes no pretendían limitarse a realizar conversiones formales, sino que buscaban enseñar los principios básicos de la fe, explicar los mandamientos, preparar a las personas para recibir los sacramentos y formar comunidades cristianas.
Esta preocupación aparece claramente en Fray Toribio de Motolinía, quien sostiene que los religiosos debían trabajar activamente en la enseñanza y conversión de los pueblos indígenas. Desde su perspectiva, un fraile debía involucrarse directamente en la predicación, enseñar, confesar y bautizar. Para Motolinía, estas actividades constituían una de las tareas principales de la vida religiosa.
Los sacramentos y la salvación
Los sacramentos ocupaban un lugar central dentro de esta misión. Particularmente importante era la Eucaristía, es decir, recibir el cuerpo y la sangre de Cristo.
San Francisco de Asís insistía en que los cristianos debían recibir el cuerpo y la sangre de Jesucristo con humildad y reverencia. Asimismo, pedía a los sacerdotes que celebraran la misa con pureza y respeto, porque consideraba que estaban administrando algo sagrado.
Esta concepción permite comprender la enorme importancia que los franciscanos otorgaban al acceso a los sacramentos. Dentro de la mentalidad religiosa de la época, la preocupación fundamental era que una persona permaneciera reconciliada con Dios y estuviera preparada espiritualmente para la muerte.
El propio Cántico de las criaturas de San Francisco establece una diferencia entre la muerte corporal, que alcanza inevitablemente a todas las personas, y la denominada “segunda muerte”, vinculada con la condenación. Por eso, desde esta visión, lo verdaderamente grave no era solamente morir físicamente, sino morir apartado de Dios.
No debe entenderse esto de manera simplificada como que una persona que no comulgara automáticamente iría al infierno. La concepción cristiana era más amplia e incluía la fe, el arrepentimiento, la penitencia y la situación espiritual de cada persona. Sin embargo, sí explica por qué recibir los sacramentos era considerado un asunto de enorme importancia para los franciscanos.
Convertir y abandonar las antiguas prácticas religiosas
La evangelización de los pueblos indígenas fue interpretada por los franciscanos desde esta misma preocupación por la salvación. Motolinía describe las prácticas religiosas prehispánicas, especialmente los sacrificios humanos, como idolatrías y ofensas contra Dios.
Desde su perspectiva cristiana, terminar con los sacrificios humanos significaba no solamente impedir la muerte física de las víctimas, sino también abandonar una práctica que los religiosos consideraban contraria a la fe.
Por eso Motolinía defendía con tanta fuerza la predicación del Evangelio. Consideraba que los indígenas debían conocer el cristianismo, recibir el bautismo y aprender la doctrina para incorporarse plenamente a la vida cristiana.
En este sentido, una de las grandes motivaciones de los franciscanos era convertir para salvar. Ellos entendían que tenían la responsabilidad de acercar a las personas a Jesucristo y proporcionarles los medios religiosos que consideraban necesarios para alcanzar la salvación.
Motolinía y su enfrentamiento con Bartolomé de las Casas
Esta preocupación también permite comprender algunas de las fuertes críticas que Motolinía dirige contra Bartolomé de las Casas.
En su carta al emperador Carlos V, Motolinía acusa a Las Casas de imponer condiciones excesivamente rigurosas relacionadas con la confesión y la absolución de los españoles. También relata un episodio en el que, según su propia versión, un indígena había viajado durante varios días para recibir el bautismo y estaba preparado y catequizado, pero Las Casas finalmente no quiso bautizarlo.
Motolinía utiliza este episodio para cuestionar la manera en que Las Casas desarrollaba su labor pastoral. Su crítica fundamental consistía en que, mientras Las Casas afirmaba defender a los indígenas, Motolinía consideraba que no se dedicaba suficientemente a bautizarlos, enseñarles y administrarles los sacramentos.
Este enfrentamiento debe comprenderse como parte de una discusión mucho más amplia sobre la evangelización y el tratamiento de los pueblos indígenas. No corresponde afirmar que Las Casas buscara mantener a los indígenas en la esclavitud; por el contrario, fue conocido precisamente por sus denuncias contra numerosos abusos cometidos durante la conquista. Lo que muestra la carta es que Motolinía discrepaba profundamente con sus métodos y con las condiciones que imponía para determinados sacramentos.
Una misión entendida como servicio
Otro aspecto fundamental de la espiritualidad franciscana era el servicio. Los frailes debían abandonar intereses personales, riquezas y comodidades para dedicarse a los demás.
Por eso la evangelización comprendía numerosas tareas: predicar, enseñar, catequizar, bautizar, confesar, celebrar la misa y acompañar espiritualmente a las comunidades.
Para Motolinía, el verdadero religioso debía estar presente entre las personas y trabajar directamente por ellas. Esta idea explica por qué valora tanto a aquellos frailes que aprendían, enseñaban, recorrían pueblos y administraban sacramentos.
La formación también era esencial. Evangelizar requería enseñar a las personas cómo vivir dentro de la nueva religión. La catequesis se convertía así en una herramienta fundamental para transmitir las creencias, explicar los sacramentos y preparar a los nuevos cristianos.
La motivación principal: la salvación de las almas
En definitiva, la motivación central de los franciscanos puede comprenderse a partir de una idea que atraviesa sus escritos: la salvación de las almas.
Predicar era importante porque permitía conocer a Jesucristo. Catequizar era necesario para comprender la fe. Bautizar significaba incorporar a la persona a la comunidad cristiana. La confesión permitía reconciliarse con Dios y la Eucaristía ocupaba un lugar central en la vida espiritual.
Desde esta visión, los franciscanos consideraban que su misión consistía en ponerse al servicio de los demás y llevar el mensaje cristiano a quienes todavía no lo conocían.
Esta concepción permite comprender también el fuerte interés de Motolinía por acelerar la evangelización de los indígenas y su insistencia en la administración de los sacramentos. Para él, no se trataba solamente de una transformación cultural o política: creía que estaba en juego la salvación eterna de las personas.
Por eso los franciscanos estaban dispuestos, siguiendo el ideal de San Francisco, a dejar sus bienes, trasladarse a territorios lejanos y dedicar su vida a predicar y formar nuevos cristianos. Desde su propia concepción religiosa, llevar a Jesucristo a otras personas era una obligación espiritual y una forma de servicio.
FUENTES
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https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/coleccion-de-documentos-para-la-historia-de-mexicotomo-primero–0/html/02e07d52-8798-420d-8e9a-af2027d3c251_62.html
Motolinía, T. de Benavente. (s. XVI). Historia de los indios de la Nueva España: Tratado primero, capítulo IV. Biblioteca Virtual Antorcha.
https://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/indios/4.html
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Motolinía, T. de Benavente. (s. XVI). Historia de los indios de la Nueva España: Tratado tercero, capítulo IV. Biblioteca Virtual Antorcha.
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Serna Arnaiz, M. (2024). Las primeras crónicas franciscanas de la conquista espiritual de América. «Motolinía» y los escritos de san Francisco de Asís. Hipogrifo. Revista de Literatura y Cultura del Siglo de Oro, 12(2), 343–358.
https://www.revistahipogrifo.com/index.php/hipogrifo/article/download/1450/2075/10862

